
El conocimiento y la producción resultan elementos claves para la sostenibilidad del espacio de formación de las mujeres Shuar de Pastaza.
El 18 y 19 de septiembre se reunieron un grupo de mujeres shuar para profundizar la sostenibilidad de la Escuela. La reorganización de la estructura interna, la distribución de funciones de cada participante, entre otros elementos, permitieron trazar una hoja de ruta adecuada para la misma.
Durante este proceso se re-valorizó la relación de la mujer y el aja (palabra que podemos traducir como: huerta, el aja tiene su propia ritualidad que responde a la cosmovisión Shuar). En esta relación se asienta el autosustento de la familia y de los espacios comunitarios. Producir la tierra es un acto formativo que desprende la necesidad de profundizar en este conocimiento.
Para satisfacer esta necesidad visitamos y conocimos la experiencia organizativa del Pueblo Kichwa de Rukullakta PKR, ubicado en la provincia del Napo, cantón Archidona. Mediante formas asociativas este pueblo ha elaborado productos amazónicos con valor agregado. Simón Tapuy dirigente de la asociación de Guayusa menciona: “porque tenemos nuestros conocimientos valiosos y porque no queremos más discriminación como tuvieron nuestros abuelos, nos hemos organizado de esta manera”.
En estos dos días de formación nos acompañaron Philippe Juglar, presidente de AVPA (Agence pour la Valorisations des Produits Agricoles); SANDRA, Juez Catadora de café y Guillermo Ortiz FAO Finca Victoria.
La evaluación y retroalimentación permiten un mejor crecimiento colectivo, desarrollando la apropiación del proceso de las participantes, permitiéndoles asumir el protagonismo en este espacio de formación. La distribución de tareas, la inclusión de aportes y sugerencias para el funcionamiento de la escuela son aspectos que han contribuido en una perspectiva del futuro de la escuela.






