
El informe muestra que, entre 1970 y 2025, Ecuador consolidó un régimen de endeudamiento estructural marcado por la dolarización, la vulnerabilidad externa y la dependencia de programas de ajuste del FMI y otros organismos multilaterales. A partir de un análisis histórico, fiscal y jurídico, evidencia que las sucesivas reestructuraciones, emisiones de bonos y canjes de deuda —incluidos los swaps por naturaleza— no han resuelto los desequilibrios de fondo ni reducido de forma sostenible el stock de deuda, sino que han limitado el espacio fiscal para salud, educación y protección social. Frente a ello, el documento plantea la necesidad de una gestión soberana y democrática de la deuda basada en una nueva auditoría integral, mayor control parlamentario, justicia fiscal, salvaguardas sociales y ambientales, y el impulso de un mecanismo multilateral en la ONU que corrija la actual arquitectura sesgada a favor de los acreedores.
Autora: Eva Martínez-Acosta





