
Nuestra posición sobre el proyecto de Ley sobre Salud e Higiene Menstrual presentado por la bancada de la Izquierda Democrática
Parte de los objetivos de desarrollo sostenible planteado por las Naciones Unidas es impulsar la igualdad de género a través de la garantía de los derechos humanos de todas las niñas, adolescentes y mujeres reconociendo los sesgos discriminatorios que los sistemas tributarios ejercen sobre el acceso a la salud sexual y reproductiva.
Desde muy pequeñas las niñas y adolescentes en el Ecuador crecen estigmatizando sus cuerpos y los ritmos naturales de su desarrollo corporal resultado de la falta de educación sexual y de políticas eficientes que garanticen el acceso a salud e higiene menstrual para las niñas, mujeres y cuerpos menstruantes.La desigualdad de género se explicita ahí dónde las mujeres carecen de autonomía física que significa la capacidad de poder tomar decisiones soberanas sobre nuestros cuerpos, incluidos los pertinentes a nuestra salud integral.
Esta desigualdad en el ejercicio de los derechos humanos se refuerza en varias dimensiones: por un lado el no reconocimiento de los trabajos de cuidado que realizan las mujeres les impide gozar tiempo suficiente de cuidado personal y la participación en el mercado laboral.En el Ecuador el 37,7% de varones tienen empleo adecuado respecto al 27,1% de mujeres (INEC, 2021), la brecha salarial persiste: las mujeres ganan 18 centavos menos por cada dólar que recibe un hombre;y el 68,5% de la población económicamente inactiva lo conforman mujeres, muchas de ellas sin ingresos propios.(ENEMDU, 2019).A pesar de estas condiciones las mujeres ganan menos, las emplean menos y gastan más.
El actual sistema económico encuentra un nicho perfecto de mercado en los cuerpos de las mujeres y sus necesidades de cuidado.Los productos dirigidos a mujeres para el cuidado de personas a cargo de mujeres tienen un valor extra discriminatorio por el simple hecho de ser para ellas, que se manifiesta a través de empaques y presentaciones que refuerzan los estereotipos y los estigmas de género vulnerando sus derechos.Este es el conocido “impuesto rosa”.
Este fenómeno encuentra su lugar más preocupante en los productos dirigidos a la salud sexual y gestión de la menstruación.En el Ecuador estos productos son catalogados como “especiales o de lujo” y por tanto se gravan con el 12% del Impuesto al Valor Agregado a pesar de que menstruar no es ni lujo ni especial: es natural, y por tanto ineludible para todas las mujeres y cuerpos menstruantes por lo menos 40 años de sus vidas.
En un momento de crisis sin precedentes como la actual provocada por el covid-19 con el duro golpe que represent en las economías de los hogares más pobres y vulnerables es extremadamente difícil para las mujeres en situación de calle y precarizadas designar de sus escasos recursos a cubrir necesidades fundamentales como toallas sanitarias, analgésicos y productos de higiene personal.En el 2018 el Estado ecuatoriano recaudó en impuesto al valor agregado para productos como toallas sanitarias alrededor de 22 millones de dólares, representando el 0,33% del total de recaudación del IVA.(FES, 2018) Pero deberíamos preguntarnos cuánto le cuesta al Estado el no invertir en prevención y atención de enfermedades relacionadas a la salud sexual de las mujeres.Cuánto le cuestan a las niñas,
La eliminación del impuesto al valor agregado de todos los productos relacionados no sólo a la higiene íntima sino a la salud sexual y reproductiva de forma integral para las mujeres además de ser necesario y urgente para garantizar su salud, es una cuestión de justicia económica.En el Ecuador las mujeres gastan alrededor de $ 1600 dólares durante todas sus vidas en toallas sanitarias.(FES, 2018) Este gasto es más asfixiante si se desciende en los quintiles de ingreso, por ello no solo es imprescindible incluir estos productos dentro de productos de primera necesidad, sino proporcionar el acceso a instalaciones sanitarias limpias y recursos para la higiene menstrual en espacios públicos dignos para las mujeres de escasos recursos y más vulnerables.
El acceso al derecho humano más básico como el de disfrutar salud sexual con dignidad es fundamental para la implementación de muchos otros derechos humanos, como el derecho a la educación, al trabajo, y al de participación.Reconocer estos sesgos discriminatorios de género en los impuestos es el primer paso para empezar una redistribución de los recursos y reparación en los derechos vulnerados de las niñas, adolescentes y madres que han sido castigadas con impuestos discriminatorios sobre sus úteros y sus cuerpos.
La Asamblea Nacional del Ecuador tiene la oportunidad de demostrar una unidad por un objetivo urgente: restituir la dignidad sobre la vida y los cuerpos de las mujeres garantizando el acceso y ejercicio al derecho de la salud de las niñas, adolescentes y cuerpos menstruantes.El movimiento feminista está demostrando su capacidad de embanderar luchas que puedan movilizar y aglutinar amplios sectores y fuerzas políticas dentro de la Asamblea Nacional.
Desde el Centro de Derechos Económicos y Sociales llamamos a los asambleístas del Ecuador y las organizaciones sociales a impulsar la aprobación de una ley que en lo social garantice el derecho a la salud e higiene menstrual, y en lo económico que deje un precedente para avanzar hacia una justicia económica y fiscal progresiva y feminista.
Andrea Guillem.
Centro de Derechos Económicos y Sociales.




